La importancia del trabajo somático

Llega un momento en tu camino en el que te das cuenta de que todo lo que estás haciendo (escribir un diario, practicar, ejercicios de respiración, terapia...) ya no te está ayudando como antes.

Conoces tus patrones, has reflexionado, quizá incluso lo hayas analizado un sinfín de veces… y, aun así, algo en tu cuerpo sigue sintiéndose igual.
Quizá sea tensión en el cuello y los trapecios. Quizá estés constantemente cansado. Quizá estés siempre irritado y a flor de piel. Quizá te sientas desconectado de ti mismo Y de tu pareja o tu familia.

Ese suele ser el momento en el que comienza el trabajo somático. Y ahí es donde se convirtió en uno de los aspectos más importantes de mi vida.

¿Qué es el trabajo somático?

En primer lugar, si nunca has oído hablar del trabajo somático, empecemos por entender en qué consiste.
El trabajo somático consiste, sencillamente, en aprender a volver a sentir tu cuerpo.

Sin forzar. Sin intentar «mejorarlo».
Simplemente… sentir tu respiración, tu tensión, tu energía, tus emociones.
Suena sencillo, pero para la mayoría de nosotros es, en realidad, algo que hemos olvidado cómo hacer.

En qué consiste realmente el trabajo somático

Nuestro cuerpo lo guarda todo. E incluso cuando tu vida parece ir «bien», es posible que tu sistema nervioso siga en modo de supervivencia. Por eso no siempre basta con pensar para dejar de sentirte así. Porque tu cuerpo aún no se ha puesto al día.

El trabajo somático no consiste en estar más tranquilo todo el tiempo. Se trata de crear una sensación de seguridad en tu cuerpo.

Te ayuda a:

  • salir de un estado constante de «lucha o huida» (algo con lo que he convivido personalmente durante 10 años)

  • libera la tensión que ni siquiera sabías que tenías

  • sentir emociones sin dejarse llevar por ellas

  • recuperar la confianza en tu cuerpo

Los cambios físicos que empiezas a notar:

Al principio, es algo sutil. Pero luego empiezas a notar que tu cuerpo se siente diferente:

  • los hombros se te relajan sin que tengas que hacer fuerza

  • tu respiración se vuelve más profunda de forma natural

  • te mueves con menos tensión

  • tu cuerpo se siente más flexible, más receptivo

No es que todo desaparezca. Es que tu cuerpo ya no está en tensión.

Y emocionalmente… ¡¡guau!!

Aquí es donde realmente cambia todo. Empiezas a darte cuenta de que:

  • no reaccionas tan rápido

  • puedes aguantar las molestias un poco más

  • no te bloqueas tan fácilmente

  • te sientes más presente en tu vida

Y algo realmente importante:
Te vuelves más paciente. Sientes más espacio, más confianza.


En qué consiste el trabajo somático

Uno de los mayores errores es pensar que el trabajo somático es algo complicado o estructurado.

No lo es. En realidad es muy sencillo… aunque no siempre fácil, porque te exige que te tomes las cosas con calma y te dejes llevar por tus sensaciones.

En la práctica, el trabajo somático puede consistir en:

  • Movimientos lentos y conscientes
    Mover el cuerpo sin prisas. Sentir cada transición en lugar de saltar de una postura a otra.

  • Conciencia de la respiración
    No se trata de controlar la respiración, sino de prestarle atención. Dejar que guíe tus movimientos.

  • Hacer una pausa en una postura
    Permanecer el tiempo suficiente para sentir lo que realmente está pasando en tu cuerpo: tensión, resistencia, relajación, emoción.

  • Micromovimientos
    Pequeños ajustes, casi imperceptibles. Balancearse, mecerse, relajar... dejar que el cuerpo encuentre su propio camino en lugar de forzar una postura.

  • Exploración corporal
    Prestar atención a las diferentes partes del cuerpo y tomar conciencia de las sensaciones sin intentar cambiarlas.

  • Descansar conscientemente
    No se trata solo de tumbarse, sino de permitir que el cuerpo se relaje, se suelte y se deje llevar.

  • Seguir la intuición en lugar de las instrucciones
    Esto es muy importante. En lugar de preguntarte «¿lo estoy haciendo bien?», empieza a preguntarte «¿qué siento ahora mismo?».

No hay una forma perfecta de hacerlo. Algunos días todo fluye y se siente en armonía. Otros días resulta incómodo o extraño.

Ambas cosas forman parte del proceso.

Cómo se relaciona esto con el yoga

Por eso considero que el yoga es mucho más que simple movimiento.

Cuando reduces el ritmo… cuando realmente sientes tu respiración… cuando dejas de apresurarte al realizar las posturas…

El yoga se convierte en un trabajo somático.

Se convierte en un espacio donde puedes:

  • escuchar en lugar de presionar

  • sentir en lugar de actuar

  • concentrate en tu cuerpo en lugar de en tu mente

Y ahí es donde se produce el verdadero cambio.
No hace falta que hagas más. No necesitas una rutina perfecta.

Empieza por aquí:

  • Haz una pausa un momento y presta atención a tu respiración con los ojos cerrados

  • siente tu cuerpo sin intentar cambiar nada

  • mueve lentamente, balanceándose de un lado a otro

  • dibuja círculos con las muñecas

Eso ya es trabajo somático.

la conexión entre mente y cuerpo, ejercicios somáticos para el sistema nervioso

Haz que destaque

No hace falta que te precipites en tu recuperación.

Solo tienes que volver a tu cuerpo…
una y otra vez. ¡Volver a tu cuerpo es la única solución!

Porque tu cuerpo ya sabe cómo relajarse, regularse y distenderse.

Solo necesita espacio.

Si quieres ponerlo en práctica

Dentro de la aplicación, he creado clases que no se centran en esforzarse al máximo ni en rendir, sino en sentir y volver a conectar.

Prácticas pausadas y conscientes que te ayudan a:
· regular tu sistema nervioso
· liberar tensiones
· moverte con conciencia
· volver a conectarte contigo mismo

Si esto te ha llamado la atención, puedes empezar por ahí.

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